sábado, 23 de enero de 2010

Cuando uno piensa en la piedra de alumbre, casi en automático asoma la flor de margarita por detrás. Y es que, prácticamente son equivalentes: su sencillez y significado humilde… Sin embargo, con qué humildad un ramo de margaritas puede ser lo más bello del mundo. Y el alumbre puede ser una piedra realmente “sana”: es una piedra material, física, más allá incluso de las connotaciones que se le da a la pirita porque, en el caso del alumbre, su uso es así: físico.

El alumbre es uno de los desodorantes más antiguos que hay. Su uso es muy simple: se humedece la piedra y se pasa por las axilas. Se vuelve a humedecer y se deja secar al aire para la siguiente vez. Adiós olor. Así de simple. Se ha descubierto recientemente que funcionaba (y no es cosa de magia, más bien de biología) porque tiene propiedades antibacterianas que erradican las bacterias del sudor que causan el mal olor corporal. Lo bueno de este remedio es que permite que la piel transpire con toda naturalidad, lo cual es más que necesario para zonas tan delicadas como la de las axilas.

Además, el alumbre posee otra característica ciertamente curiosa y es que es cicatrizante… por lo menos de pequeñas heridas. Durante mucho tiempo se usó para después del afeitado.

La gente que siente más predilección por ella también le llama la piedra eterna porque una piedra pequeñita, de unos cien gramos puede dar para mucho tiempo… como si nunca se desgastase.

Piedra translúcida, en la que destaca el blanco… difícilmente se puede negar su semejanza con la margarita (o con la caléndula) en el mundo de las flores.


Tags: alumbre, piedra, desodorante natural, cicatrizante

Publicado por OrangeNana @ 8:25
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios