martes, 29 de diciembre de 2009

La vela ocho o vela del ocho está inspirada en uno de los primeros ejercicios que enseñan en Tai-chi: el ejercicio del ocho. El movimiento de los brazos al abrir esta serie de movimientos han sido los culpables de la aparición de esta vela con extraña forma: como si dos círculos pequeños convergieran en uno un poco más grande.

No es coincidencia que las siguientes tablas de ejercicios sean múltiples de este número, (la tabla del dieciséis yla del veinticuatro), ya que para los orientales los números pares son símbolos de buena suerte, especialmente a partir de ocho (rara vez se encontrarán números por debajo de éste, pero sí múltiplos del mismo).

El ocho en sí es el desarrollo no terminado: el principio, el fin y lo que sucede entre ellos (incluso, antes y después). Se relaciona de lleno con el símbolo de infinito de las matemáticas, pero, como bien hace reflexionar este concepto: infinito. No es, pues, tan sólo una evolución hacia delante, es una evolución en continuo movimiento, a la que se le ha perdido el conocimiento de cuándo empezó y se sabe que continúa más allá de lo supuestamente terminado.

Hay personas que, practicando este arte milenario, suelen apagar las luces y colocar ocho velas del Ocho encendidas en el suelo, distribuidas en el recorrido a realizar. Los que han llegado más lejos incluso se tapan los ojos con una venda.

Aunque parezca de película, este tipo de ejercicios a oscuras, con los ojos tapados basan su realización en la búsqueda de ese sentido que nos permite sentir al otro… sea persona u objeto. Es buscar esa sensación que se tiene cuando uno se siente observado o sabe que alguien ha entrado en la habitación aún cuando no lo ha escuchado entrar. En un mundo que necesita tocarlo todo o, aún más, verlo todo, es difícil llegar a ese punto, aunque resulta muy placentero. La oportunidad de percibir con algo diferente a nuestros ojos permite la flexibilidad en la forma de ver las cosas, actuar o pensar.

El ocho está relacionado, pues, con la meditación, la reflexión, la búsqueda vital en el día a día y la evolución en el aquí y ahora.

Transformado el ocho en fuego con esta vela, permite sentir, dar luz a todos estos aspectos.

Os dejo algunas fotos de esta curiosa vela, aunque algunas llevan impresos caracteres chinos, muchos prefieren usarlas sólo blancas.


Tags: vela, símbolos orientales, tai-chi

Publicado por OrangeNana @ 13:27
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios